viernes, 2 de julio de 2010
El reloj marca las... y los esqueletos ¿qué hacen?
5:00 a.m.
Hacía un poco de frío, esa clase de aire de madrugada magníficamente helado pero a la vez con esa calidez de inicio de día. El reloj había sonado con ese estridente "ring ring" como de costumbre, ¡qué estridente sonido!, encendió la lámpara de la mesa de noche y achinó los ojos. Se sentó sobre la cama un rato, luego se levantó y medio acomodó el edredón. Buscó el par de medias que se había quitado inconscientemente durante la noche, el piso estaba bien frío. Fue al baño.
5:13 a.m.
De camino hacia la cocina se topó con el espejo del pasillo, se vió el pelo de cama, acomodado (maravillosamente) y largo, pero vió también aquellos ojos almendrados y rostro que rogaban un buen chapuzón de agua. ¡Baño! imploraban.
5:12 a.m.
Ya una vez en la cocina encendió la radio, y una emisora no recordada estaba puesta, sonó: "dame tus manos, siente las mías... ...¡Santa Lucía!" obviamente y automáticamente empezó a entrecantar los versos que se sabía, meneando la cabeza con ese énfasis de instrospección musical de madrugada. Qué clásicas son las canciones clásicas que pasan por la radio en la madrugada. Luego sonó Calamaro, le subió el volumen y cantó ahora haciendo una clase de hip-dance-boogie "...la otra noche te esperé bajo la lluvia dos horas, mil horas!...", cualquiera se hubiera reído, pero estaba solo y sin escrúpulos bailaba y cantaba mientras el microondas calentaba el agua para el té.
5:16:31 a.m
Calamaro dejó de sonar, entonces luego se divierte cuando ve la tetera extraña de plástico dar y dar vueltas en el plato del micro... el agua donde vibra, y el sonido extraño del microondas (ahí se acuerda de lo que ellos dicen: las radiaciones y todo eso; pero siguió ahí viendo). ...5, 4, 3, 2, 1...
5:16:45 a.m
"Beep, beep, b...!" (abrió la puerta para que dejara de sonar el pitido). Le metió el dedo al agua ¡auch! estaba muy caliente, le puso dos bolsitas de té (de rosa de jamaica, ohsi), dejó por ahí la tetera y se dirigió de nuevo al cuarto.
5:18 a.m.
Tiró con buena puntería sobre la cama un par de medias, voló una camiseta (LA camiseta, por que hoy era sábado y se quiso poner aquella que tiene la foto de Bob Dylan del 66, buena camiseta, $15 en rebaja.), y luego se trajo los tenis y el pantalón de ayer que quedó limpio para reciclarlo. Mudada, listo (check). A la ducha.
5:26 a.m.
Fuera de la ducha, en toalla, (no sé). El espejo del baño estaba empañado, entonces hizo con su dedo una amistosa carita feliz con un ojo guiñoso. Se rió de sí mismo y le pasó la mano a la sonrisa encima. Se vistió.
5:38 a.m.
Ardua labor de abrir la refri y sentir que no hay nada, entonces hay que buscar qué armar. Al fondo se iluminó un pan cuadradro (oh si! tostadas!), vió a la derecha, un jugo de naranja, y en la puerta vió un de más cosas. Alistó el té en su taza estampada de rayas, un plato, con tostadas y huevos revueltos, jugo de naranja, listo.
5:55 a.m.
A cepillarse los dientes. Fea costumbre como le había dicho su mamá siempre, salir fuera del baño con el cepillo de dientes, pero había que ir a ver la serie de DisChannel que random-mente había encontrado... ;-)
6:10 a.m.
Con maletín al hombro, y llave en mano, ya en la puerta cierra. Y un día más para ser el estudiante que nunca esperó ser pero que siempre debía ser. Que hoy había clase a las 8 y el bus pasa a las 6:30.
...los esqueletos dicen adiós.
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