Un poco de contexto innecesario, un poquito de contexto necesario.
Podemos ubicar esta historia en la ciudad de Los Ángeles, sí; Los Ángeles, California. Ciudad famosa donde se juntan las constelaciones de estrellas de cine y el mismo lugar donde muchas otras estrellas van a buscar suerte.
La historia empieza con el chico, al que llamamos Adam. Adam puede ser el clásico muchacho californiano citadino que estudió en UCLA y que posiblemente tuvo papás hippies. Pero no lo era. Adam, amaba la arquitectura (lo cual estudió, pero no en UCLA, y entonces "ama" y aún así es demasiado joven para haber terminado de estudiar tan rápido, pero de esto no se va a tratar la história así que éste tema queda enterrado).
Adam había creído hasta hace unos meses y menos de un año, que todos teníamos una persona predestinada en la vida, hecha a medida para nosotros y que ya todo, absolutamente todo, ya estaba planeado y esquematizado. Así, había pensado desde que le preocupó nunca encontrar a LA chica, y lograr tener una familia, cosa que en realidad no le atormentaba, pero son cosas que a todos nos pasa por la mente alguna vez en la vida, y que siempre nos atormenta, ese pensamiento como muchos y que casi siempre hacemos a un lado intentando ignorarlo. En fin, cuando él aún estaba estudiando, ocupaba dinero, así que consiguió un buen trabajo, para alguien que no le urgiera uno bueno. Aún c
Diarios de Cereal
Eso.
domingo, 27 de octubre de 2013
jueves, 22 de julio de 2010
viernes, 2 de julio de 2010
El reloj marca las... y los esqueletos ¿qué hacen?
5:00 a.m.
Hacía un poco de frío, esa clase de aire de madrugada magníficamente helado pero a la vez con esa calidez de inicio de día. El reloj había sonado con ese estridente "ring ring" como de costumbre, ¡qué estridente sonido!, encendió la lámpara de la mesa de noche y achinó los ojos. Se sentó sobre la cama un rato, luego se levantó y medio acomodó el edredón. Buscó el par de medias que se había quitado inconscientemente durante la noche, el piso estaba bien frío. Fue al baño.
5:13 a.m.
De camino hacia la cocina se topó con el espejo del pasillo, se vió el pelo de cama, acomodado (maravillosamente) y largo, pero vió también aquellos ojos almendrados y rostro que rogaban un buen chapuzón de agua. ¡Baño! imploraban.
5:12 a.m.
Ya una vez en la cocina encendió la radio, y una emisora no recordada estaba puesta, sonó: "dame tus manos, siente las mías... ...¡Santa Lucía!" obviamente y automáticamente empezó a entrecantar los versos que se sabía, meneando la cabeza con ese énfasis de instrospección musical de madrugada. Qué clásicas son las canciones clásicas que pasan por la radio en la madrugada. Luego sonó Calamaro, le subió el volumen y cantó ahora haciendo una clase de hip-dance-boogie "...la otra noche te esperé bajo la lluvia dos horas, mil horas!...", cualquiera se hubiera reído, pero estaba solo y sin escrúpulos bailaba y cantaba mientras el microondas calentaba el agua para el té.
5:16:31 a.m
Calamaro dejó de sonar, entonces luego se divierte cuando ve la tetera extraña de plástico dar y dar vueltas en el plato del micro... el agua donde vibra, y el sonido extraño del microondas (ahí se acuerda de lo que ellos dicen: las radiaciones y todo eso; pero siguió ahí viendo). ...5, 4, 3, 2, 1...
5:16:45 a.m
"Beep, beep, b...!" (abrió la puerta para que dejara de sonar el pitido). Le metió el dedo al agua ¡auch! estaba muy caliente, le puso dos bolsitas de té (de rosa de jamaica, ohsi), dejó por ahí la tetera y se dirigió de nuevo al cuarto.
5:18 a.m.
Tiró con buena puntería sobre la cama un par de medias, voló una camiseta (LA camiseta, por que hoy era sábado y se quiso poner aquella que tiene la foto de Bob Dylan del 66, buena camiseta, $15 en rebaja.), y luego se trajo los tenis y el pantalón de ayer que quedó limpio para reciclarlo. Mudada, listo (check). A la ducha.
5:26 a.m.
Fuera de la ducha, en toalla, (no sé). El espejo del baño estaba empañado, entonces hizo con su dedo una amistosa carita feliz con un ojo guiñoso. Se rió de sí mismo y le pasó la mano a la sonrisa encima. Se vistió.
5:38 a.m.
Ardua labor de abrir la refri y sentir que no hay nada, entonces hay que buscar qué armar. Al fondo se iluminó un pan cuadradro (oh si! tostadas!), vió a la derecha, un jugo de naranja, y en la puerta vió un de más cosas. Alistó el té en su taza estampada de rayas, un plato, con tostadas y huevos revueltos, jugo de naranja, listo.
5:55 a.m.
A cepillarse los dientes. Fea costumbre como le había dicho su mamá siempre, salir fuera del baño con el cepillo de dientes, pero había que ir a ver la serie de DisChannel que random-mente había encontrado... ;-)
6:10 a.m.
Con maletín al hombro, y llave en mano, ya en la puerta cierra. Y un día más para ser el estudiante que nunca esperó ser pero que siempre debía ser. Que hoy había clase a las 8 y el bus pasa a las 6:30.
...los esqueletos dicen adiós.
Bob Marley es buen compañero para cocinar.
Todo nace desde un antojo supongo, cuando hacemos algo es por que directa o indirectamente buscamos cierto grado de placer supongo; y bueno, cocinar y después comer, es uno de los mejores placeres para mí y para cualquier otra persona que le guste comer, en especial los postres. Y sí, tambien incluye comer masa y hacer mezclas extrañas.
En sí, la aventura de cocinar algo empieza desde el antojo, luego se busca la receta... Algo dulce sería común (mamma mia!). El afán de buscar los mejores ingredientes, darle vueltas de arriba abajo a la alhacena, encontrar algún ingrediente para malas vencido (y ojalá con meses), abrir una cosa y al rato darse cuenta que ya había otra abierta, y por supuesto hacer algún reguero sin querer, y por fin... ¡tener todos los ingredientes! Luego, busco alguna canción o canciones de acuerdo con el ambiente y lo que cocino, y sí, Bob Marley es un buen compañero de cocina. Siguientemente, intentar pacientemente leer toda la receta... y no empezarla inmediatamente! Un poco de esto, una taza de aquello, una pizca de sal y una cucharada de agua. Aquí empieza la magia, mezclando y mezclando se genera una clase de masa o "cosa" de textura extraña y olor afrodisíaco maravillosamente encantador. Luego acomodar las galletas/queque/pastel/cosa en su respectivo molde, buscar un paño, doblarlo como en miles de partes para no quemarse, levantarlos haciendo equilibrio y mandarlos al horno, seguidos de una "a la mano e' Dios y María santísima", cierro el horno.
La sozobra y espera de que no se queme... es clásica, pero una vez que se prende el bombillito del horno y se ven los pequeñines ahí recibiendo hermosas radiaciones calóricas y adquiriendo ese bronceado feroz que todos amamos, una sonrisa sería imposible no tener. Unos minutos luego, se saca del horno... y cuidado: Dejar enfriar. Nah! los que cocinamos probamos el primero que sale!
...Bon appetit!

En sí, la aventura de cocinar algo empieza desde el antojo, luego se busca la receta... Algo dulce sería común (mamma mia!). El afán de buscar los mejores ingredientes, darle vueltas de arriba abajo a la alhacena, encontrar algún ingrediente para malas vencido (y ojalá con meses), abrir una cosa y al rato darse cuenta que ya había otra abierta, y por supuesto hacer algún reguero sin querer, y por fin... ¡tener todos los ingredientes! Luego, busco alguna canción o canciones de acuerdo con el ambiente y lo que cocino, y sí, Bob Marley es un buen compañero de cocina. Siguientemente, intentar pacientemente leer toda la receta... y no empezarla inmediatamente! Un poco de esto, una taza de aquello, una pizca de sal y una cucharada de agua. Aquí empieza la magia, mezclando y mezclando se genera una clase de masa o "cosa" de textura extraña y olor afrodisíaco maravillosamente encantador. Luego acomodar las galletas/queque/pastel/cosa en su respectivo molde, buscar un paño, doblarlo como en miles de partes para no quemarse, levantarlos haciendo equilibrio y mandarlos al horno, seguidos de una "a la mano e' Dios y María santísima", cierro el horno.
La sozobra y espera de que no se queme... es clásica, pero una vez que se prende el bombillito del horno y se ven los pequeñines ahí recibiendo hermosas radiaciones calóricas y adquiriendo ese bronceado feroz que todos amamos, una sonrisa sería imposible no tener. Unos minutos luego, se saca del horno... y cuidado: Dejar enfriar. Nah! los que cocinamos probamos el primero que sale!
...Bon appetit!

miércoles, 2 de junio de 2010
Una frase.
Que yo sé que la sonrisa que se dibuja en mi cara, tiene que ver con la brisa que abanica tu mirada.
Tan despacio y tan deprisa, tan normal y tan extraña. Yo me parto la camisa, como Camarón.
martes, 27 de abril de 2010
Buddha
...y entonces ¿será una invención meramente humana, o una creación literaria?.
Puede que se refiera a lo que Romeo y Julieta se referían, por lo que lucharon, tal fuerza, tanta pasión, por lo que Shakespeare creó tanto drama, o bien, a lo literario y concreto, a lo real y verdadero. Algo a lo que Platón se refirió como algo que "permite al alma trascender hacia contemplar algo más allá de lo ideal, hacia lo eterno". O tan concreto para ser algo que uniera el fuego, agua, aire y tierra, como dijo Empédocles. Sin embargo, San Agustín, mencionó que siempre que exista entre los hombres, habrá disputa, celos, desconfianza o miedo; para que exista realmente se debe ser perfecto.
A pesar de todo, si existe realmente, se convierte en un elemento perfectivo del ser, reflejando la belleza absoluta y haciendo las cosas concretas y verdaderas. Incluso, a través de eso, podemos explicar todo lo que existe, y por qué existe.
Lo que me pregunto, es ¿cuál camino debemos tomar para encontrarlo realmente?, ¿tan difícil será?.
Todo lo que sé, es que al final:
jueves, 1 de abril de 2010
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